martes, 27 de septiembre de 2011

Debate entrañable

Un buen día, cierto óvulo fecundado se propuso debatir con un feto sobre cuál de los dos era más persona. Sin embargo, el cigoto se deprimió mucho cuando comprobó que aún le faltaba bastante tiempo para desarrollar una boca: ¿cómo polemizar mudito? Por su parte el feto constató que todavía no aprendía ningún lenguaje: ¿con qué defendería sus argumentos? Fue entonces cuando solicitaron participar un par de células cancerosas: retaron al óvulo fecundado y al feto a debatir cuál de todos, incluidas ellas, tenía más vida desde el origen. El cigoto y el feto, congruentes, defendieron el derecho a la vida de las células cancerosas que pronto se tornaron tumores malignos y aniquilaron el debate.