jueves, 29 de septiembre de 2011

Por grandotes y pesados

Los dinosaurios se extinguieron por grandotes y pesados. Cada vez les daba más flojera hacer el amor. Debían realizar grandes maniobras de campo para enzarzarse, sin resultar heridos o apachurrados en el acto por la propia pareja; un ménage a trois era desaconsejable pues producía terremotos devastadores. Y no se digan los celos. Los dinosaurios infieles no tenían dónde ocultarse sin que tarde o temprano se descubriera la punta de su larga cola o se atisbaran las elevadas púas del lomo, por no mencionar los estereofónicos bufidos que delataban a miles de kilómetros a la redonda. Así, por grandotes y pesados prefirieron frotarse en soledad contra árboles y rocas. Y poco a poco fueron desapareciendo los voluminosos embarazos y espectaculares partos dinosáuricos.