Las mujeres saudíes no pueden viajar, trabajar o ser intervenidas quirúrgicamente sin permiso de su guardián que puede ser su padre, marido u otro varón de la familia que las tenga bajo custodia. Tampoco pueden manejar: las que toman el volante van a prisión. Los grupos feministas y activistas por los derechos humanos lograron ayer dar un paso adelante: desde ahora, las mujeres podrán votar en las elecciones municipales, únicas que se celebran en Arabia Saudita gobernada por príncipes y reyes que por ley divina se asumen propietarios de todo -incluidos el petróleo y las mujeres; en ese orden- en su país.(Página 12)
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